En medio del buen momento de En el barro 2, Sebastián Ortega decidió meterse en un tema que la producción venía esquivando: cómo impactó, puertas afuera, el revuelo mediático que rodea a la China Suárez.
Sin dramatizar, pero sin hacerse el distraído, marcó una diferencia fuerte entre lo que pasa en redes y lo que se vive en un set.

Te recomendamos: La foto menos pensada: Maxi López, Guido Icardi y Martín Migueles juntos y el mensaje que muchos leyeron entre líneas
Y dejó una aclaración que cambia la lectura de todo.
Lo que pasó en el rodaje
Ortega contó que cuando empezaron a conversar con la China para sumarla al proyecto, el clima de escándalo todavía no estaba instalado como ahora.
En otras palabras: la decisión artística se tomó antes de que la agenda mediática volviera a ponerla en el centro por su historia cruzada con Wanda Nara y Mauro Icardi.
Además, explicó que la serie se filmó hace más de un año. Ese dato fue clave porque ubica el rodaje lejos del pico de exposición actual.
La coincidencia, entonces, no fue en el set sino en el estreno: el material terminó llegando a pantalla justo cuando el tema volvía a estar en boca de todos.
Separar el trabajo del show
En su relato, Ortega insistió con una idea simple: adentro del proyecto se trabajó con normalidad.
Remarcó que la presencia de la China y su interpretación “quedaron por encima” del ruido y que, en lo profesional, el balance fue positivo.
El mensaje, traducido a lenguaje llano, fue: se habló mucho de todo lo de afuera, pero a la hora de filmar, lo que importó fue el laburo.
Ese punto también se sostuvo desde el entorno del elenco, donde se instaló que no hubo conflictos durante el rodaje y que la dinámica de trabajo no se desordenó por la exposición mediática.
Por qué lo dijo ahora
La frase de Ortega apareció justo cuando la serie ya estaba lanzada y generando conversación, lo que empuja inevitablemente el “detrás de escena” a los programas y a las redes.
Y ahí fue cuando eligió aclarar: la producción no se montó sobre el escándalo, el escándalo se montó encima del estreno.
Con esa explicación, el productor buscó bajar una lectura que venía creciendo: que la ficción se habría visto condicionada por la novela mediática.
Su postura fue la contraria: la ficción se filmó antes, y el resultado —según él— se sostiene por lo que se ve en pantalla.