Después del fuerte descargo de Mauro Icardi, muchos pensaron que el tema iba a enfriarse.
Pero Wanda Nara salió a contestar y el conflicto volvió a escalar en cuestión de minutos.

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Con un mensaje filoso, dejó picando varias bombas juntas.
Un cruce que pasó del rumor al contraataque
El ida y vuelta se dio en un contexto de versiones que venían circulando con fuerza.
Icardi había negado rumores y había apuntado contra medios y quienes, según él, inventan cosas para conseguir visualizaciones.
Con ese tono, buscó cerrar el tema y mostrarse firme en su presente.
Sin embargo, la reacción de Wanda cambió el clima.
En lugar de responder con una frase corta o dejarlo pasar, decidió escribir un mensaje largo y cargado, con acusaciones indirectas y referencias que apuntan a un conflicto más profundo que un simple chisme.
“Mensajitos de WhatsApp para la justicia”
Lo más explosivo de su publicación fue la mención directa a mensajes de WhatsApp “para la justicia”, incluso aclarando que tendrían fecha reciente.
Con esa frase, Wanda dio a entender que hay conversaciones guardadas y que no se trata solo de una pelea mediática, sino de algo que también se movería por vías legales.
Además, expresó preocupación por “tantos niños en el medio” y describió a un “hombre ciego de odio y venganza”, una caracterización fuerte que, sin nombrarlo de manera explícita en cada línea, deja claro hacia dónde apunta su enojo.
Dardos que también apuntan a una tercera persona
Otro tramo que encendió las redes fue cuando cuestionó “qué poco vale una mujer” que se presta a todo “por dinero”.
Ese fragmento reactivó automáticamente las especulaciones sobre terceros en esta historia, porque abre la puerta a interpretaciones y lecturas cruzadas.
En el mismo mensaje, Wanda habló de “insultos públicos, descuidos y faltas de respeto”, y sostuvo que cuando hay amor “se nota”.
También dejó una idea que funciona como golpe final: que es más digno trabajar y no depender de nada ni de nadie.
Un cierre con advertencia y un nuevo capítulo abierto
Para rematar, lanzó una frase que no pasó desapercibida: dijo que “el mismo” que le escribió ayer es “el de hace 3 años” y pidió que guarden su tuit.
Con eso, no solo contestó: marcó que todavía hay capítulos por salir y que, si la discusión sigue, ella tiene con qué sostener lo que afirma.
Con ese mensaje, el conflicto quedó otra vez al rojo vivo, y las redes ya se alinean en bandos mientras todos esperan el próximo movimiento.