Lourdes Ciccarone, una joven de 22 años oriunda de Mar del Plata, promete dar que hablar en la nueva edición de Gran Hermano.
Su historia está marcada por un sinfín de intentos en diversas áreas, desde estudios como maestra jardinera y guardavidas hasta una tecnicatura en comercialización, todas sin terminar.

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Pero ahora, Lourdes afirma estar lista para enfrentar este desafío con una estrategia bien definida y una actitud arrolladora.
“Dios atiende en Buenos Aires, por más que esté en todos lados”, lanzó con picardía al referirse a su origen marplatense y la oportunidad que tiene al ingresar a la casa más famosa del país.
Sin embargo, no solo sus raíces llaman la atención, sino también su confesión sobre su relación sentimental:
“Tengo novio, pero si entro a la casa… voy a tener que cortar, no me queda otra”, aseguró, dejando entrever que está dispuesta a todo por jugar fuerte.
Una estrategia basada en su carisma
Lourdes no se anda con rodeos y sabe cómo usar su personalidad para destacar. “Me van a ver como una mina linda y graciosa. Estoy tratando de darlo todo”, afirmó confiada.
Su estrategia, según explicó, es “hacerse la rubia b…” para luego sorprender con su astucia y determinación, un enfoque que asegura le ha funcionado en la vida y que planea aplicar dentro de la casa.
Su cabello: el orgullo y su debilidad
La joven marplatense tiene un punto débil que, al mismo tiempo, considera su mayor fortaleza: su cabello.
“Siento que tengo presencia con él. Me lo tocás y se pudre todo. El pelo es lo único virgen que tengo”, declaró entre risas, dejando claro cuánto significa para ella.
Lourdes Ciccarone llega a Gran Hermano con carisma, confianza y una estrategia que promete entretenimiento.
¿Logrará imponerse entre los demás participantes? Eso queda por verse.