Un postre clásico reinventado con un toque especial que lo hace único y muy tentador.
Su textura cremosa y su sabor suave a café lo convierten en una opción ideal para cualquier ocasión.

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Además, es muy fácil de preparar y no necesita horno ni huevos.
Ingredientes
- 500 g de crema de leche
- 500 ml de leche
- 150 ml de café preparado
- 1/2 taza de azúcar
- 1/2 taza de agua
- 20 g de gelatina neutra
- Caramelo líquido (cantidad necesaria para el molde)
Preparación
- Colocá el azúcar junto con el agua en una cacerola y llevá a fuego medio hasta obtener un caramelo de color dorado. Evitá revolver con cuchara, mové la cacerola suavemente para que no se cristalice.
- Volcá el caramelo en el molde elegido y distribuí bien por la base y los bordes. Reservá hasta que enfríe.
- Hidratá la gelatina neutra con un poco de agua fría y dejala reposar unos minutos hasta que absorba el líquido. Luego disolvela con un poco de calor (puede ser en microondas o a baño maría).
- En una cacerola aparte, calentá la leche junto con el azúcar a fuego medio, revolviendo constantemente hasta que esté bien caliente, sin que llegue a hervir.
- Agregá la gelatina disuelta a la leche caliente y mezclá hasta que se integre completamente.
- Incorporá la crema de leche y el café, mezclando bien hasta lograr una preparación homogénea. Probá y ajustá el dulzor si lo creés necesario.
- Verté la mezcla en el molde previamente caramelizado.
- Llevá a la heladera durante al menos 6 horas hasta que tome consistencia. Si podés dejarlo de un día para el otro, mejorará aún más la textura.
- Desmoldá con cuidado y serví solo o acompañado con crema batida o dulce de leche.
Consejos:
- Si preferís una versión más suave, podés usar café descafeinado sin perder el sabor característico.
- Para una variante pensada para chicos, reemplazá el café por galletitas trituradas tipo María o similares.
- También podés sumar chocolate rallado o en trocitos a la mezcla para darle un toque más dulce.
- Para desmoldar fácilmente, pasá un cuchillo por los bordes y sumergí apenas la base del molde en agua tibia.
- Usá un molde de silicona o antiadherente para mejores resultados.
Un postre simple, rendidor y con un sabor distinto que siempre queda bien en cualquier mesa dulce.